Una de las mejores estrategias para llevar a cabo cualquier clase de inversiones es imponerlas bajo las condiciones de la flexibilidad. Esta es una característica que mejora sustancialmente las operaciones de los inversores. Debido a dos efectos que genera la aplicación de este modelo que se mueve siempre con una gran eficacia y hasta el punto de promover que las inversiones mucho más rentables que antes. Esto es algo que puedes experimentar a partir de estos momentos, no solamente en los mercados bursátiles sino por el contrario en cualquier tipo de plazas financieras, incluidas las de renta fija.

Los efectos que genera la flexibilidad en las inversiones tienen una doble vertiente que se manifiesta en tus actuaciones personales. Por una parte, con un apreciable incremento en el retorno sobre los ahorros, siempre por encima de la aplicación de otras estrategias en la inversión más o menos convencionales. Y por otro lado, y no menos importante, a través de una protección de tu patrimonio personal o familiar. Hasta el punto de que conseguirás llegar a tus objetivos más anhelados en los mercados financieros.

El seguro es un medio para la cobertura de los riesgos al transferirlos a una aseguradora que se va a encargar de garantizar o indemnizar todo o parte de las incidencias generadas. En cualquier caso, se constituye en una potente herramienta para prevenir alguna incidencia y en cualquier ámbito de la vida. Porque en efecto, hay muchas clase de pólizas ya que abarcan a toda clase de actividades y procesos. Los hay de salud, viajes, hogar, automóvil, decesos, ahorro, inversión y hasta para proteger a las mascotas. Se pueden suscribir en función de las necesidades reales de los usuarios, bien de forma unitaria o varias pólizas a la vez.

Hasta ahora se tenía la creencia de que los seguros no eran obligatorios de contratar. Pero esto no es cierta ya que ciertos formatos, todavía muy pocos, que requieren totalmente su formalización. Es conveniente que conozcas este hecho porque el no suscribirlos puede costarte muy caro a partir de estos momentos. Entre otras razones porque conllevan unas fuertes penalizaciones que están contempladas en la legislación actual. Hasta el punto de que puede desajustarte tu presupuesto personal o familiar en cualquier momento de tu vida.

Muy frecuentemente los inversores tienen que desprenderse de sus acciones o participaciones en  fondos para hacer frente a sus problemas de liquidez. Si sus posiciones en estos productos están en situación de plusvalías puede representar una excelente operación para recuperar el capital invertido y sus correspondientes intereses. Pero si fuera todo lo contrario, es decir que estuviesen perdiendo dinero se estaría generando un grave problema que solamente se subsanaría a través de un préstamo bancario destinado a la inversión. Para satisfacer esta demanda, algunos bancos han confeccionado una serie de créditos que cumplen con estas características.

Para los inversores que no quieran deshacer posiciones en los mercados financieros solamente les quedará el recurso de demandar un crédito personal. No obstante, será necesario constatar si realmente merecerá la pena su solicitud. Al interés que aplican, entre el 7 % y 10 %, hay que añadir las comisiones y otros gastos en su gestión que pueda conllevar la demanda. Hasta el punto de representar el 2 % sobre el capital demandado. Será el momento de valorar si no es preferible vender las posiciones en los productos de renta variable. No obstante, algunas entidades financieras han habilitado una línea de crédito muy especial en la que se tiene en cuenta estas necesidades de sus clientes.

Lo peor que puede pasar no es que el índice bursátil español esté muy cerca de niveles de 9.000 puntos. Sino que pueda dirigirse más abajo en su tendencia bajista de última hora. Con la posibilidad de que los pequeños y medianos inversores puedan perder muchos euros en sus operaciones en la renta variable a partir de estos momentos. Este es al menos uno de los escenarios que plantea la bolsa de cara al último trimestre del año. En donde las ventas se están imponiendo con meridiana claridad sobre las compras.

Las alarmas han saldo en buena parte de los inversores y el miedo a estar en posiciones abiertas en la bolsa española son más que latentes. No en vano, el volumen de contratación ha descendido notablemente durante estos meses de verano. Incluso son muchos los fondos que ya han retirado su capital de la renta variable española. Desde luego que no hay pánico en los parqués, pero si un pesimismo que hacía mucho tiempo que no se vivía. Hasta el punto de que las operaciones han decrecido con mucha intensidad en este periodo.

Uno de los mayores problemas que conlleva la contratación de un depósito bancario es el hecho de que puedan recuperarse las aportaciones monetarias una vez formalizado. Es lo que se denomina cancelación anticipada y que se puede ejercer a través de rescates parciales o totales. Este escenario puede desarrollar ante la falta de liquidez por parte de sus titulares en ciertos escenarios que pueden presentarse. Entre los que destacan la existencia de deuda ante terceros, las obligaciones fiscales o cualquier otra necesidad contable en los hogares. Hasta el punto de que incide en que se hace necesario recurrir al dinero de las imposiciones a plazo.

Los depósitos a plazo cuentan con unos plazos de permanencia que deben de cumplirse escrupulosamente. Pueden ser de 6, 12, 24 o incluso más meses. ¿Pero qué pasa si en el periodo de permanencia los clientes necesitan recurrir de estos fondos? Pues en primer lugar, no quedará más remedio que analizar si en el contrato se permite esta salida de dinero. Porque no en todos los casos siempre se cumple el mismo escenario. Hasta el punto de que puede crearte más de una incertidumbre sobre lo que tienes que hacer como depositante que eres.